Vivimos en una era en la que la complejidad se ha convertido en sinónimo de competencia.
Más métricas, más informes, más herramientas, más jerga y, al mismo tiempo, más dificultades para que lo básico realmente se logre en el trabajo real.
La base de la organización quienes operan, ejecutan y toman decisiones en el campo quiere claridad, accesibilidad, practicidad y sentido. Quieren algo que funcione en el día a día, bajo presión y con ruido. El problema es que hacer las cosas simples hoy en día es difícil, y los datos muestran por qué.
Lo simple empieza por la capacidad de comprender.
Cuando decimos que las personas "quieren lo simple", no estamos hablando de algo superficial. Hablamos de eliminar barreras reales de comprensión.
Según el Indicador de Analfabetismo Funcional (Inaf) en su edición de 2024, cerca del 29% de los brasileños de entre 15 y 64 años son considerados analfabetos funcionales; es decir, tienen dificultades para comprender textos y números cotidianos, incluso habiendo ido a la escuela. Este porcentaje se mantiene en el mismo nivel observado en 2018. Entre los jóvenes de 15 a 29 años, hubo un aumento preocupante del 14% al 16% en esta condición [1].
Esto significa que casi tres de cada diez personas pueden "ver" un procedimiento, pero no captar su verdadero significado en la operación diaria. Esto impacta directamente la implementación de políticas, normas y prácticas cuando se comunican en un lenguaje técnico sin la debida adaptación práctica.
Este no es un fenómeno aislado de Brasil.
La complejidad en la comprensión no es exclusiva de aquí; es un desafío global.
Datos recientes del Programa para la Evaluación Internacional de las Competencias de Adultos (PIAAC) de la OCDE muestran que, en los países participantes, un promedio del 26% de los adultos presenta niveles bajos de competencia lectora (nivel 1 o inferior). Esto indica dificultades para comprender textos que exigen más que la simple identificación de información aislada [2].
En Estados Unidos, por ejemplo, aproximadamente el 28% de los adultos también se ubicó en los niveles más bajos de competencia lectora en los resultados de 2023, un aumento en comparación con años anteriores [3].
Son números que nos obligan a preguntarnos: si una parte significativa de la fuerza laboral tiene dificultades para comprender textos densos, ¿cómo podemos exigirles que apliquen procedimientos complejos en el campo?
El Lenguaje Técnico es una Barrera Invisible
Como profesionales, a menudo olvidamos que las palabras que usamos en la oficina o en la sala de capacitación no son el mismo lenguaje del entorno operativo.
Procedimientos, normas, formularios y planes de acción redactados con jerga técnica crean una distancia invisible entre quienes planifican y quienes ejecutan. Esto dificulta que las personas:
- Interioricen el verdadero significado de lo que se espera de ellas;
- Tomen las decisiones correctas bajo presión;
- Traduzcan la información en acciones concretas.
La investigación sobre la comunicación en el sector de la salud un campo crítico donde el error tiene un impacto inmediato demuestra que el uso de un lenguaje sencillo mejora significativamente la comprensión y reduce los errores en la interpretación de recomendaciones y pautas. Estudios controlados, por ejemplo, han demostrado que los materiales educativos en lenguaje claro aumentaron la adherencia a los tratamientos y la capacidad de los cuidadores y pacientes para seguir correctamente las instrucciones médicas [4]. Si esto sucede en contextos tan delicados como la salud, ¿por qué sería diferente en el día a día operativo de la seguridad y la producción?
Lo Simple Exige Proximidad con el Trabajo Real
No existe una simplificación eficaz sin inmersión en el contexto operativo.
Quien no conoce el campo, lo complica todo. Quien no observa el día a día, crea soluciones para un trabajo imaginario.
Para traducir la estrategia en acciones concretas, es necesario:
- Saber cómo se toman realmente las decisiones;
- Ver cómo se lee, interpreta y aplica la información;
- Hablar el idioma de quienes están en la primera línea;
- Reducir la carga cognitiva sin perder lo esencial.
Simplificar es respetar a quienes realmente hacen que el trabajo se lleve a cabo.
Hacer las Cosas Simples es un Acto de Liderazgo
Simplificar no es empobrecer el lenguaje; es elevar el impacto.
Es asumir la responsabilidad de que, si las personas que ejecutan las tareas no entienden completamente lo que se espera de ellas, el problema radica en cómo nos comunicamos y no en la supuesta "resistencia" de la gente a aprender.
Cuando logramos transformar un concepto complejo en una instrucción simple, objetiva y práctica, ocurre algo poderoso:
- Las personas entienden con menos esfuerzo;
- Lo repiten con más confianza;
- Lo ejecutan con más consistencia;
- Y así, la cultura deja de ser solo un discurso y se convierte en comportamiento.
Conclusión
Hacer lo simple es difícil porque exige:
- Profundidad para poder sintetizar;
- Proximidad para poder comprender;
- Valor para abandonar el lenguaje que solo le sirve al autor del documento;
- Disciplina para transformar la teoría en práctica.
Pero cuando logramos hacer lo simple, hacemos que los objetivos de la organización no solo sean comprensibles, sino verdaderamente alcanzables.
¡Hasta la próxima!
Andreza Araújo
Referencias:
[1] UNICEF. (2025, 5 de maio). Analfabetismo funcional não apresenta melhora e alcança 29% dos brasileiros, mesmo patamar de 2018, aponta novo levantamento do Inaf. https://www.unicef.org/brazil/comunicados-de-imprensa/analfabetismo-funcional-nao-apresenta-melhora-e-alcanca-29-por-cento-dos-brasileiros-mesmo-patamar-de-2018-aponta-novo-levantamento-do-inaf
[2] OECD. (2024). Survey of Adult Skills (PIAAC) - Public data and analysis. https://www.oecd.org/skills/piaac/
[3] OECD. (2024). Survey of Adults Skills 2023: United States. https://www.oecd.org/en/publications/survey-of-adults-skills-2023-country-notes_ab4f6b8c-en/united-states_427d6aac-en.html
[4] Berkman, N. D., Sheridan, S. L., Donahue, K. E., Halpern, D. J., & Crotty, K. (2011). Low health literacy and health outcomes: an updated systematic review. Annals of Internal Medicine, 155(2), 97–107. https://www.acpjournals.org/doi/10.7326/0003-4819-155-2-201107190-00005






