Andreza Araújo sentada, con blazer negro y camisa azul, en una composición de una oficina en Nueva York

Nuestro enfoque

Cuidar de las personas exige coherencia entre el valor que la organización atribuye a la vida y las decisiones que toma en el trabajo. Esa relación orienta nuestra labor: escuchar a quienes viven la operación, comprender los riesgos y apoyar a los líderes en los cambios necesarios.

Consejo, liderazgo y operación

Lo que el Consejo establece como prioridad puede ser comprendido de otra forma por los líderes o encontrar dificultades en la operación. Comparar estas perspectivas ayuda a percibir dónde el cuidado declarado encuentra apoyo en las condiciones de trabajo y dónde hay contradicciones por abordar.

Consejo

El Consejo establece prioridades y criterios de gobernanza.

Liderazgo

Los líderes deciden cómo aplicarlos en el día a día.

Operación

En la operación es posible observar si estas decisiones funcionan en las condiciones reales de trabajo.

Comparar estas perspectivas permite reconocer qué tienen en común, dónde hay contradicciones y qué responsabilidades deben discutirse.

Cómo trabajamos

Comprender qué requiere atención

Antes de recomendar una intervención, conversamos sobre lo que está sucediendo, quiénes están involucrados y qué ha hecho la organización. Es necesario comprender las consecuencias del problema para la gestión y para las personas que viven la operación.

Con esta comprensión, definimos el alcance del trabajo y los instrumentos que pueden ayudar a esclarecer la cuestión.

Reunir y comparar evidencias

Los indicadores muestran parte de la realidad. Las entrevistas, las percepciones, la observación del trabajo, las rutinas y los documentos ayudan a comprender lo que los números no explican por sí solos.

La combinación depende de la naturaleza del trabajo. Un diagnóstico cultural exige un análisis amplio; una investigación parte de un incidente específico. En la asesoría, el foco es la decisión que necesita tomar la alta dirección.

Definir prioridades y seguimiento

Los hallazgos deben ayudar a definir qué se hará. Discutimos las prioridades con la organización, para que los responsables comprendan lo que se espera de su participación y cómo se dará seguimiento a la ejecución.

Estas decisiones deben aparecer en las conversaciones, en los rituales de liderazgo y en las decisiones cotidianas.

Revisar decisiones durante la ejecución

Durante la implementación, nuevas evidencias muestran qué funciona y qué debe revisarse. Permiten ajustar decisiones y aprender de los incidentes. El desarrollo de las personas responsables de la ejecución forma parte de este trabajo, para que el rumbo definido pueda sostenerse en la práctica.

Referencias e instrumentos

Según la cuestión, el trabajo puede utilizar modelos de madurez, como las curvas de Bradley y Hudson, enfoques de análisis de riesgos y escenarios, como What if?, y referencias de seguridad conductual.

Cada modelo tiene una finalidad y límites propios. Su aplicación considera las evidencias disponibles y la decisión que necesita apoyo.

La experiencia ejecutiva y de consultoría también orienta conceptos, preguntas y herramientas desarrollados a lo largo del trabajo. Cuando se utilizan, estos elementos se explican y se relacionan con el objetivo del proyecto.

El cuidado en las prácticas de gestión

La respuesta a una señal de riesgo, la escucha de quien reporta una dificultad y la responsabilidad ante un incidente muestran cómo se practica el cuidado. Observar estas respuestas ayuda a revisar las decisiones de gestión y las condiciones ofrecidas a los equipos.

Conozca las áreas de actuación

Conversemos sobre su organización.

Cuente qué está sucediendo y qué decisión necesita tomar.

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