Profesionales circulando por un almacén con caminos demarcados en el piso y barreras junto a las estanterías

Diagnóstico para Evaluar la Madurez del Programa de Prevención de Accidentes Graves y Fatales

Reconocer una exposición crítica y estar preparados para actuar son capacidades que deben examinarse antes de un accidente. Este diagnóstico evalúa la madurez del programa de prevención de accidentes graves y fatales, con una metodología exclusiva.

Conversar sobre la evaluación

Los indicadores retrospectivos muestran lo que ya ocurrió, pero no bastan para comprender la capacidad de prevención. La metodología cruza la anticipación, la preparación y la protección con las exposiciones críticas, los amplificadores del riesgo y los controles. Así, la evaluación considera cómo la organización reconoce los riesgos y se prepara para responder antes de un incidente.

Las tres dimensiones de la madurez

Anticipación

Evalúa la capacidad de la organización para reconocer exposiciones críticas antes de que produzcan un accidente grave o una fatalidad.

Preparación

Examina cómo se organizan las responsabilidades, las decisiones y las prácticas para responder a las exposiciones identificadas y a los factores que pueden amplificarlas.

Protección

Observa cómo se definen, aplican y acompañan en el trabajo real los controles relacionados con las exposiciones críticas.

Exposiciones críticas, amplificadores del riesgo y controles

Las exposiciones críticas representan situaciones con potencial de accidentes graves o fatales. Los amplificadores del riesgo son factores que pueden aumentar la probabilidad o la gravedad de esos eventos. Los controles son las medidas y barreras destinadas a prevenir el incidente o reducir sus consecuencias.

La metodología reúne estos tres elementos para que la organización no evalúe su programa solo por la existencia de documentos, indicadores o actividades aisladas.

Cuándo se recomienda el diagnóstico

  • Cuando la organización ya cuenta con un programa de prevención y necesita comprender su nivel de madurez.
  • Cuando persisten eventos de alto potencial a pesar de indicadores generales favorables.
  • Cuando las unidades u operaciones presentan capacidades distintas de anticipación, preparación y protección.
  • Cuando la organización ya identificó exposiciones críticas, pero aún necesita examinar su relación con los amplificadores del riesgo y los controles.
  • Cuando los líderes necesitan definir prioridades para fortalecer la prevención de accidentes graves y fatales.

Cómo se conduce la evaluación

El trabajo comienza por comprender el contexto, el alcance del programa y las operaciones involucradas. Las fuentes de evidencia y los instrumentos de análisis se definen de acuerdo con la realidad de la organización.

La metodología exclusiva cruza las tres dimensiones de madurez con las exposiciones críticas, los amplificadores del riesgo y los controles. La presentación de resultados organiza la lectura de la situación actual, las debilidades encontradas y las prioridades que deben orientar la evolución del programa.

Los participantes, el alcance, los instrumentos y el formato de presentación de resultados se definen en el alcance del trabajo. El diagnóstico no presupone una escala pública universal ni promete eliminar los accidentes graves y las fatalidades.

Diferencia entre los diagnósticos y la investigación

El Diagnóstico de Cultura de Seguridad observa patrones amplios, como el liderazgo, la confianza, la respuesta al riesgo y las diferencias entre el discurso y la práctica.

Este diagnóstico se concentra en la capacidad de anticipación, preparación y protección ante exposiciones críticas.

La Investigación de Accidentes parte de un incidente específico para comprender lo ocurrido y orientar el aprendizaje de la organización.

Una lectura para profundizar

En este artículo, examino la relación entre la pirámide de Heinrich y la prevención.

Examinemos la madurez del programa.

Cuente cómo funciona el programa de prevención y qué operaciones deben evaluarse.

Conversar sobre la evaluación