Indicadores y Métricas de Seguridad

PepsiCo y el tablero ejecutivo: 6 decisiones tras el 50% menos accidentes en seis meses

Caso F5 sobre cómo la experiencia de Andreza Araujo en PepsiCo conecta una reducción de 50% en accidentes con decisiones ejecutivas de tablero bajo ISO 45001 y reguladores LatAm.

Por 10 min de lectura
professional scene illustrating pepsico y el tablero ejecutivo 6 decisiones tras el 50 menos accidentes en seis — PepsiCo y e

Puntos clave

  1. 01El caso de PepsiCo muestra que una reducción de 50% en accidentes exige gobernar decisiones, no solo presentar tasas mensuales al comité.
  2. 02Un tablero de seguridad madura cuando separa resultados, actividades y exposición abierta, porque cada familia de indicador responde una pregunta diferente.
  3. 03ISO 45001 y los reguladores LatAm piden evidencia, pero la dirección debe convertir esa evidencia en prioridades, recursos y verificación de campo.
  4. 04La calidad del dato debe auditarse antes de comparar áreas, ya que más reportes pueden indicar mayor madurez y no peor desempeño.
  5. 05La lección transferible no es copiar el porcentaje de mejora, sino conectar medición, liderazgo, participación y acciones correctivas con decisiones verificables.

Una reducción de 50% en accidentes durante seis meses no nace de una campaña más intensa ni de un tablero más bonito. En la experiencia ejecutiva de Andreza Araujo en PepsiCo, el resultado apareció cuando la rutina de liderazgo dejó de mirar solo la tasa final y empezó a gobernar las decisiones que hacían visible el riesgo antes del evento.

La tesis de este caso es directa. Un indicador de seguridad solo cambia la operación cuando fuerza una decisión concreta sobre exposición, control crítico, supervisión, recursos o aprendizaje. Cuando el tablero se limita a contar eventos, llega tarde; cuando muestra dónde la organización todavía decide mal, puede mover la prevención antes de que el accidente ocurra.

ISO 45001:2018 exige seguimiento, medición, análisis, evaluación del desempeño, participación de trabajadores y mejora. En América Latina, esa columna conversa con NOM-STPS en México, Resolución 0312 y SG-SST en Colombia, DS 40 y SUSESO en Chile, SRT y Ley 19.587 en Argentina, y Ley 29783 en Perú. Todas esas referencias piden evidencia, aunque la diferencia real está en cómo la dirección usa esa evidencia.

Escenario inicial

El escenario inicial era conocido para muchas plantas de alimentos y consumo masivo. La operación tenía reglas, capacitaciones, reportes y seguimiento de indicadores retrospectivos, pero la lectura ejecutiva seguía demasiado dependiente del accidente registrado. El número mensual decía si el mes había sido bueno o malo, aunque no explicaba qué decisiones habían aumentado o reducido la exposición durante el turno.

Ese tipo de tablero produce una trampa silenciosa. Cuando la tasa baja, el comité puede creer que el sistema está maduro; cuando sube, busca una causa rápida, muchas veces en el comportamiento individual. El problema es que ninguna de las dos reacciones permite ver si el control crítico falló, si la supervisión detectó el desvío, si una acción se cerró sin verificación o si el área dejó de reportar señales débiles.

Andreza Araujo sostiene en Sorte ou Capacidade que la seguridad consistente no depende de suerte operacional, sino de capacidad instalada. En un ambiente industrial, esa capacidad se revela cuando la empresa logra repetir decisiones correctas bajo presión de producción, cambios de turno, mantenimiento urgente y metas comerciales que compiten por atención.

Por eso, el punto de partida no fue discutir un indicador aislado. El punto fue revisar si la organización tenía información suficiente para decidir antes del accidente. El artículo sobre tableros de seguridad verdes desarrolla la misma advertencia: un panel favorable puede esconder exposición cuando solo mide resultados tardíos.

Decisión

La decisión central fue cambiar la conversación del comité. En lugar de preguntar solamente cuántos accidentes ocurrieron, la rutina pasó a preguntar qué exposición seguía abierta, qué barrera estaba degradada, qué reportes no recibían respuesta y qué área necesitaba apoyo antes de convertirse en estadística.

Ese cambio parece simple, pero exige disciplina ejecutiva. Una dirección acostumbrada a revisar tasas puede pedir explicaciones después del evento; una dirección que revisa decisiones preventivas necesita aceptar preguntas incómodas antes de tener una evidencia dramática. En términos de ISO 45001, la medición deja de ser un cierre administrativo y se convierte en entrada para mejora, consulta y control operacional.

La experiencia de Andreza en multinacionales muestra que la reducción sostenible aparece cuando el indicador obliga a elegir. Si el dato no cambia agenda, presupuesto, prioridad de mantenimiento, presencia de liderazgo o profundidad de investigación, entonces el dato solo circula. En A Ilusão da Conformidade, esa diferencia entre cumplir el formato y controlar el riesgo aparece como una de las fracturas más comunes de los sistemas maduros en apariencia.

La primera decisión práctica fue separar indicadores de resultado, indicadores de actividad e indicadores de exposición. Esa separación evitó que una inspección realizada, una charla completada y un accidente ausente fueran tratados como señales equivalentes. No lo son, porque cada una responde una pregunta distinta sobre el sistema.

Ejecución

La ejecución empezó con una rutina de revisión más rigurosa, no con una colección mayor de métricas. El equipo necesitaba pocos indicadores, pero con dueño claro, criterio estable y consecuencia gerencial. Un número sin dueño produce debate; un número con dueño, criterio y decisión esperada puede mover la operación.

El primer bloque miraba eventos y severidad potencial. La pregunta no era solo cuántos accidentes habían ocurrido, sino qué eventos menores tenían energía, contexto o barrera debilitada suficientes para anticipar una consecuencia grave. Esa lectura evita que la empresa celebre un mes sin lesión mientras convive con señales que todavía no lastimaron a nadie.

El segundo bloque miraba acciones correctivas. La tasa de cierre dejó de ser suficiente cuando no había evidencia de campo. Una acción cerrada en sistema, sin verificación de eficacia, puede mejorar el tablero y mantener intacta la exposición. El análisis sobre tiempo de cierre de acciones explica por qué la velocidad puede maquillar riesgo cuando no se comprueba el control real.

El tercer bloque miraba respuesta de liderazgo. Un reporte sin devolución debilita la cultura de reporte, y una reunión donde nadie decide transforma el indicador en ritual. La rutina pasó a exigir una respuesta visible para alertas relevantes, ya que ISO 45001 vincula participación de trabajadores con gestión efectiva, no con formularios abandonados después del envío.

Resultado medido

El resultado reportado por Andreza Araujo fue una reducción de 50% en accidentes en seis meses durante su gestión ejecutiva en PepsiCo. Ese dato no debe leerse como promesa universal, porque cada operación tiene madurez, exposición, liderazgo y contexto distintos. Debe leerse como evidencia de que una rutina de decisión bien gobernada puede cambiar resultados cuando actúa sobre los precursores correctos.

La lectura madura de ese resultado evita dos errores. El primero sería atribuir la mejora a una sola acción, como si una campaña, una charla o una meta hubieran producido el cambio. El segundo sería copiar el tablero sin copiar la disciplina de decisión que le dio sentido. El indicador viaja mal cuando se separa de la gobernanza que lo interpreta.

El caso también muestra por qué TRIR o LTIFR, por sí solos, no bastan para una dirección que quiere prevenir fatalidades y lesiones graves. Esos indicadores pueden describir desempeño pasado, aunque no siempre muestran si los controles críticos están vivos. El artículo sobre TRIR, LTIFR y precursores SIF ayuda a distinguir cuándo cada métrica sirve y cuándo puede distraer al comité.

La reducción del 50% tuvo valor porque fue acompañada por decisiones observables. El dato dejó de ser una fotografía del mes y pasó a ser una pregunta de gestión: qué se corrigió, quién lo verificó, qué exposición quedó abierta y qué aprendizaje debe llegar al turno siguiente.

Antes y después del tablero

La diferencia principal no estuvo en tener más datos, sino en cambiar la función del dato. Antes, el tablero ordenaba información para informar desempeño. Después, el tablero presionaba a la organización para decidir sobre exposición real.

Elemento del sistema Antes Después
Indicador principal Tasa de accidentes y volumen de actividades completadas. Resultado, severidad potencial, exposición abierta y eficacia de acciones.
Pregunta del comité Qué ocurrió este mes y quién debe explicar el desvío. Qué riesgo sigue abierto y qué decisión debe tomarse esta semana.
Acciones correctivas Cierre administrativo por fecha y responsable. Cierre con verificación de campo y evidencia de control.
Participación de trabajadores Reportes recibidos y clasificados por EHS. Alertas respondidas con devolución visible y trazabilidad.
Uso ejecutivo Lectura mensual de desempeño pasado. Priorización de recursos, presencia de liderazgo y aprendizaje operacional.

Esta tabla no pretende convertir el caso en receta automática. Su valor está en mostrar la dirección del cambio. Una organización puede tener una plataforma sofisticada y seguir atrapada en la columna de la izquierda, mientras otra, con herramientas simples, puede tomar mejores decisiones si mira exposición, respuesta y eficacia.

6 decisiones de tablero que hicieron la diferencia

La primera decisión fue dejar de tratar la ausencia de accidentes como prueba automática de control. Un mes sin eventos puede significar aprendizaje, aunque también puede significar subregistro, baja exposición temporal o simple variación estadística. El comité necesitaba preguntar qué controles habían sido verificados, no solo qué eventos habían sido registrados.

La segunda decisión fue mirar severidad potencial. Los eventos de baja consecuencia con alto potencial merecen atención ejecutiva porque muestran dónde la energía peligrosa encontró una barrera débil. Esa mirada reduce la dependencia de la lesión como criterio de prioridad.

La tercera decisión fue exigir evidencia de eficacia para acciones correctivas críticas. El cierre en sistema dejó de bastar cuando el riesgo seguía presente en campo. Esta decisión separa cumplimiento documental de control operacional.

La cuarta decisión fue conectar reportes de trabajadores con respuesta visible. Cuando la persona que reporta no recibe devolución, aprende que el sistema captura información, pero no necesariamente protege. Esa brecha reduce reportes futuros y empobrece el tablero.

La quinta decisión fue usar la reunión de liderazgo para destrabar recursos. Si un indicador revela exposición repetida y la dirección no cambia prioridad, mantenimiento, entrenamiento o supervisión, la métrica pierde autoridad. El texto sobre rutina de liderazgo y reducción de accidentes profundiza esa relación entre presencia ejecutiva y decisiones preventivas.

La sexta decisión fue revisar la calidad del dato antes de premiar o presionar áreas. Un área con más reportes puede estar más madura que otra con silencio perfecto. Por eso, la auditoría de calidad del dato de seguridad debe anteceder cualquier comparación que pueda afectar reputación, presupuesto o evaluación de liderazgo.

Lecciones generalizables

La primera lección es que el indicador no sustituye la conversación técnica. Un tablero puede ordenar información, pero solo la discusión competente revela si una tendencia representa mejora, miedo a reportar, cambio de criterio o exposición no medida. Cuando el comité evita esa discusión, la métrica gana una autoridad que no merece.

La segunda lección es que el liderazgo debe entrar antes de la crisis. Si la presencia ejecutiva solo aparece después del accidente, la organización aprende que la seguridad compite por atención hasta que alguien se lesiona. La prevención exige que la dirección actúe ante señales débiles, justamente cuando todavía no hay presión pública ni urgencia emocional.

La tercera lección es que la participación de trabajadores necesita respuesta, no solo canal. ISO 45001 habla de consulta y participación porque la información operacional nace cerca del trabajo real. Sin devolución, el sistema pierde una fuente de inteligencia que ningún indicador corporativo reemplaza.

La cuarta lección es que los reguladores LatAm piden trazabilidad, pero la empresa necesita ir más allá del archivo. NOM-STPS, SG-SST colombiano, SUSESO, SRT y Ley 29783 pueden exigir evidencia documentada; la dirección debe preguntarse si esa evidencia cambió una decisión concreta sobre riesgo.

La quinta lección es que la reducción del 50% no se copia como fórmula. Se estudia como lógica de gestión. El aprendizaje transferible no es el porcentaje, sino la manera de conectar medición, liderazgo, participación y acción correctiva con decisiones verificables.

Qué aplicar en tu operación

El primer paso práctico es escoger tres indicadores que hoy influyen en decisiones reales. Para cada uno, escribe qué decisión debe activar, quién es dueño del dato, qué evidencia lo sostiene y qué señal obligaría a detener una actividad, reasignar recursos o revisar un control crítico. Si el equipo no puede responder, el indicador todavía no gobierna.

El segundo paso consiste en revisar la última reunión de seguridad. Busca decisiones, no presentaciones. Una decisión puede ser reforzar un control, investigar un precursor, cambiar una prioridad de mantenimiento, responder un reporte o retirar una meta que induce subregistro. Si la reunión no produjo ninguna decisión, el tablero está informando más de lo que está gestionando.

El tercer paso exige validar la voz del trabajo. Selecciona reportes iniciados por operadores, supervisores o contratistas y verifica si recibieron respuesta. Cuando la línea ve que una alerta mueve algo concreto, el sistema gana información; cuando no ve respuesta, aprende a ahorrar palabras.

El cuarto paso es revisar comparaciones entre áreas con cuidado. Un área que reporta más no necesariamente es peor, y un área sin accidentes no necesariamente es segura. Antes de premiar, presionar o sancionar, audita calidad de dato, contexto de exposición y consistencia de clasificación.

El quinto paso es cerrar el ciclo con una pregunta ejecutiva semanal: qué exposición relevante sigue abierta aunque el tablero esté verde. Esa pregunta mantiene la dirección cerca del riesgo real y reduce la tentación de confundir silencio estadístico con control.

Conclusión

El caso de PepsiCo en la trayectoria de Andreza Araujo muestra que una reducción de 50% en accidentes durante seis meses no depende solo de medir más. Depende de medir mejor, discutir con más rigor y transformar el dato en decisiones que lleguen al piso de operación.

ISO 45001 y los reguladores de América Latina ofrecen una base clara de seguimiento, evidencia, participación y mejora. La diferencia competitiva aparece cuando la empresa deja de usar esos requisitos como lista documental y los convierte en una rutina de gobierno del riesgo. Ahí el tablero deja de contar accidentes y empieza a proteger decisiones.

Temas indicadores-y-metricas-de-seguridad indicadores-de-seguridad iso-45001 pepsico liderazgo-en-seguridad gestion-de-riesgos cultura-de-reporte latam

Preguntas frecuentes

¿Qué enseña este caso sobre indicadores de seguridad?
Enseña que un indicador solo agrega valor cuando obliga a una decisión concreta. La reducción reportada por Andreza Araujo en PepsiCo muestra que el tablero debe mirar exposición abierta, controles, calidad del dato y respuesta de liderazgo, no solo accidentes ocurridos.
¿El 50% de reducción puede repetirse en cualquier empresa?
No debe tratarse como promesa universal. Cada operación tiene exposición, madurez, cultura de reporte y recursos distintos. El aprendizaje transferible está en la lógica de gestión: conectar indicadores con decisiones verificables antes de que el accidente ocurra.
¿Cómo se relaciona este enfoque con ISO 45001?
ISO 45001:2018 exige seguimiento, medición, análisis, evaluación del desempeño, participación de trabajadores y mejora. El caso muestra cómo esos requisitos pueden convertirse en una rutina ejecutiva que usa evidencia para priorizar controles y corregir exposición.
¿Qué reguladores LatAm refuerzan esta lectura?
NOM-STPS en México, Resolución 0312 y SG-SST en Colombia, DS 40 y SUSESO en Chile, SRT y Ley 19.587 en Argentina, y Ley 29783 en Perú refuerzan la necesidad de evidencia documentada, gestión verificable y mejora continua.
¿Qué indicador debería revisar primero el comité ejecutivo?
Conviene empezar por el indicador que más influye en decisiones de inversión, mantenimiento, investigación o liderazgo. Después hay que probar si el dato tiene dueño, criterio estable, trazabilidad y evidencia de campo suficiente para sostener esa decisión.

Sobre la autora

Andreza Araujo

Especialista Global en Cultura de Seguridad

Andreza Araujo es una referencia internacional en EHS, cultura de seguridad y comportamiento seguro, con más de 25 años liderando programas de transformación cultural en empresas multinacionales e impactando a trabajadores en más de 30 países. Reconocida como LinkedIn Top Voice, contribuye a la conversación pública sobre liderazgo, cultura de seguridad y prevención para una audiencia profesional global. Ingeniera civil e ingeniera de seguridad laboral por la Unicamp, con una maestría en Diplomacia Ambiental por la Universidad de Ginebra. Autora de 16 libros sobre cultura de seguridad, liderazgo y prevención de SIF, y conductora del Headline Podcast.

  • Ingeniera Civil (Unicamp)
  • Ingeniera de Seguridad Laboral (Unicamp)
  • Maestría en Diplomacia Ambiental (Universidad de Ginebra)

Documentales

Mira los documentales de Andreza

Tres producciones sobre cultura de seguridad, fallas organizacionales y las lecciones humanas detrás de grandes desastres.

Podcasts

Escucha los podcasts de Andreza

Conduce tres programas sobre liderazgo en seguridad, EHS y cultura organizacional, en inglés y portugués.

Resumir con IA