TRANSCRIPCIÓN COMPLETA · EPISODIO 5
Un hábito, una revolución
Charles Duhigg, en El Poder del Hábito, describe el caso Alcoa como el ejemplo clásico de hábito clave. Cómo una única decisión repetida cada día desencadenó una transformación en cadena que cambió la comunicación, la estandarización, la transparencia y el propio modelo operacional de la compañía.
Y esta es la historia de Paul O'Neill. Vamos a conocer cuáles eran sus hábitos clave cuando decidió por esa obsesión de poner los accidentes en cero, lo que de hecho desencadenó. "La meta aspiracional definida por la máxima liderazgo, sea quien sea, es que tendremos un ambiente de trabajo libre de accidentes. Ese es el titular.
Algunos cambios organizacionales comienzan a partir de grandes estrategias; otros simplemente a partir de un hábito. Ahora imagina si ese hábito es un hábito clave, como describe Charles Duhigg en su libro El Poder del Hábito. La idea central es simple pero extremadamente poderosa. Algunos hábitos tienen el poder de desencadenar una transformación en cadena dentro de una organización o de una persona.
Y esta es la historia de Paul O'Neill. Vamos a conocer cuáles eran sus hábitos clave cuando decidió por esa obsesión de poner los accidentes en cero, lo que de hecho desencadenó. "La meta aspiracional definida por la máxima liderazgo, sea quien sea, es que tendremos un ambiente de trabajo libre de accidentes. Ese es el titular."
Pero no para ahí. Ese es apenas el punto de partida para un plan de acción puesto en práctica todos los días. Desencadenó cuatro comportamientos de modo automático. Creó cambio en la forma en que las personas veían y vivían la seguridad y se comportaban. Creó nueva disciplina cuando el asunto era la seguridad como una condición básica para que cualquier trabajo, cualquier actividad fuera realizada.
Alteró la forma en que las personas pensaban y tomaban decisiones sobre seguridad. Construyó un nuevo modelo de cultura operacional. Ahora, ¿cómo se reflejó eso en el día a día operacional? Primero, todos los accidentes debían ser reportados directamente a él. El aprendizaje necesitaba ser inmediato. Y por último, ningún trabajador debía venir al trabajo y volver a casa lesionado, lastimado, o simplemente no regresar a su casa.
Con eso, la empresa se vio obligada a cambiar varias otras cosas, no solo simplemente la seguridad. Primero, la comunicación necesitó ser más rápida entre los diversos niveles jerárquicos. Los procesos necesitaban ser disciplinados. La estandarización de los procedimientos era esencial, el respeto por la línea de frente necesitaba ser demostrado y la transparencia necesitaba ser radical.
Es decir, para mejorar la seguridad, el sistema entero necesitó mejorar. Con los resultados de productividad, accidentes que disminuyeron drásticamente y el valor de la compañía que se multiplicó varias veces, el caso de Paul O'Neill se vuelve una historia clásica de cómo el liderazgo sí puede activar la transformación de su cultura.